viernes, 4 de marzo de 2016

Pippi Långstrump ya lo tenía claro...

A buen seguro, en aquella época tan lejana a la presente, alguien se escandalizaría o le reiría a la sorpresa al ver la escena en la que Pippi empieza a concebir la educación de forma totalmente distinta a la que se consideraba "normal".




Si una niña de tan corta edad se dio cuenta, consciente o inconscientemente, de que otra perspectiva educativa era posible por muy áspera que pudiese parecer; ¿por qué no aprovechar las iniciativas que nos proporcionan los medios a través de la imagen como una nueva forma de aprendizaje?

Como vemos, el aprendizaje se encuentra en cualquier lugar, sucede en cualquier modo de actuación. Considero que en una situación real, en aquella época, una maestra se mostraría de forma autoritaria y no daría por buena la forma de actuación de Pippi. 



Por tanto, como formadores del futuro, y entendiendo que la revolución educativa es necesaria, enseñar al alumnado nuestro modo de ver la educación, que la entiendan, que no es porque sí, que está demostrado que favorece su aprendizaje a la vez que complementa al resto incluyendo a la figura docente, supone una nueva concepción educativa que deja atrás la disciplina en su sentido más estricto introduciendo una relación horizontal entre ambas partes que llegue incluso, al amiguismo



                         
                                            Otra educación es posible, .... ¡es necesaria!

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