A buen seguro, en aquella época tan lejana a la presente, alguien
se escandalizaría o le reiría a la sorpresa al ver la escena en la que Pippi
empieza a concebir la educación de forma totalmente distinta a la que se
consideraba "normal".
Si una niña de tan corta edad se dio cuenta, consciente o
inconscientemente, de que otra perspectiva educativa era posible por muy áspera
que pudiese parecer; ¿por qué no aprovechar las iniciativas que nos
proporcionan los medios a través de la imagen como una nueva forma de
aprendizaje?
Como vemos, el aprendizaje se encuentra en cualquier lugar, sucede
en cualquier modo de actuación. Considero que en una situación real, en aquella época, una
maestra se mostraría de forma autoritaria y no daría por buena la forma de
actuación de Pippi.
Por tanto, como formadores del futuro, y entendiendo que la
revolución educativa es necesaria, enseñar al alumnado nuestro modo de ver la
educación, que la entiendan, que no es porque sí, que está demostrado que
favorece su aprendizaje a la vez que complementa al resto incluyendo a la
figura docente, supone una nueva concepción educativa que deja atrás la
disciplina en su sentido más estricto introduciendo una relación horizontal
entre ambas partes que llegue incluso, al amiguismo.
Otra educación es posible, .... ¡es necesaria!


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