La educación como tal, hoy en día sigue constituyendo un instrumento de poder en manos del espectro político en su conjunto. Se busca la eficacia en detrimento del proceso, enfocando los contenidos educacionales hacia sus intereses globales. A lo largo del tiempo se ha dado por bueno todo lo que nos inculcaban desde las grandes esferas gubernamentales, apelando al conformismo individual, pero que si lo sumamos, da como resultado una pasividad a nivel de conjunto social que nos lleva a la situación en que nos encontramos. Es cierto que poco a poco el pensamiento y determinadas corrientes educativas se van abriendo paso, pero no es suficiente, es trabajo de todos cambiar la educación enfocándola hacia una perspectiva innovadora adecuada al s.XXI, siempre con el claro objetivo de mejorar y facilitar el aprendizaje del alumnado.
Crítica a la política educacional del Gobierno
Por otro lado, los dibujos constituyen una fuente de conocimiento enriquecedora para docentes y alumnado. Si nos damos cuenta de lo que quieren trasmitir, mirar más allá de lo que vemos, es decir, traducir cognitivamente cada situación verbal y no verbal para darnos cuenta que detrás de cada mensaje hay una realidad, habremos entendido el concepto educacional ligado al recurso visual.
Ya lo demandaba Bart Simpons. Concebía la escuela como un espacio en el que primase el divertimento. Veía que la disciplina y poder discriminatorio por parte del profesorado se imponía al beneficio educacional del alumnado y en gran parte su mal comportamiento se debe al aburrimiento y pasividad que sufre como educando. Bart es un niño sumamente creativo e inteligente que se ha visto anulado por el sistema educativo, sufriendo castigos inservibles de todo tipo y en muchos casos buscando ridiculizarle e infravalorarle, con el fin de penalizar su actitud reivindicativa, perdiendo así, la etapa educativa más bonita que se presupone, es, la Educación Primaria. Se la han arrebatado, es algo innegable.
La sociedad se pregunta constantemente; ¿por qué la mayoría de niños y niñas no quieren ir a la escuela? ¿no les gusta aprender? ¿acaso los culpables son el profesorado y su modo de enseñar?
Podrían ser muchas más las preguntas que suscitan la incertidumbre del por qué general en cuanto a explicaciones que se pueden dar para entender lo que sucede en la educación. Para hacernos una pequeña idea expongo tres puntos que a mi modo de ver, resumen el fracaso generalizado de la educación en nuestro país:
- El aprendizaje no se centra en el alumnado. Sigue habiendo una relación estrictamente vertical entre docente y alumnado, lo cual dificulta el interés del anterior por aprender. Si les hiciésemos partícipes y protagonistas de su propio aprendizaje, la curiosidad despertaría del letargo pasivo en que se encuentran. Es tarea del docente incentivar el cariño del alumnado hacia la escuela y, en definitiva, que la consideren un hogar en el que aprender sea algo divertido y provechoso, perdurable en el tiempo.
- La enseñanza no se adapta a la realidad que día a día rodea al niño. Se les colapsa el cerebro de contenidos que en la mayoría de ocasiones es complicado explicar qué utilidad tienen fuera de la escuela. Por ejemplo, determinados problemas de matemáticas son totalmente absurdos y no se correlacionan con aquello que les rodea.
Considero que el apoyo y enseñanza entre iguales es necesario y relevante ya que la "hormona espejo" se activaría llamando a la empatía y apego, posibilitando un interés hacia la construcción conjunta del aprendizaje. La enseñanza no es exclusiva del maestro. Ha de haber bidireccionalidad entre ambas partes. Ni el alumno lo sabe todo, ni el maestro posee todo el conocimiento.
- La formación no debe centrarse en la competitividad si no en la cooperación, ya que de lo contrario, fomentaremos el individualismo y el egoísmo en detrimento de la colectividad y solidaridad. Formemos personas que empiecen a pensar por sí mismas, y sobre todo, que elijan el camino que deseen. El sistema no puede encauzar al alumnado hacia un rumbo en función de sus capacidades. Todos merecen las mismas oportunidades y no se ha de dejar a nadie atrás, a diferencia de lo que promulga la "maravillosa" ley de educación actual vigente en nuestro país.
Debemos estimular la creatividad de los niños en vez de anularla bajo clases unidireccionales que se limitan a focalizar la enseñanza en el docente. El alumnado es un océano de creatividad e ingenio que si somos inteligentes, aprovecharíamos al máximo potenciándolo en favor de su desarrollo.
A lo largo del tiempo se ha pensado que el alumnado se debe limitar a escuchar lo que se les cuenta en clase, incluso bajo un trato de superioridad moral docente.
Un niño por el hecho de serlo no es tonto, aunque muchos se empeñen en tratarlos como tal dirigiéndose a ellos como si fuesen personas incapacitadas. No hay que olvidar que son esponjas que lo absorben absolutamente todo. Son muy inteligentes ya que adquieren gran cantidad de competencias en muy poco tiempo.
Si apostamos por dar protagonismo al alumnado y estimular la creatividad, al tiempo que formamos PERSONAS en su sentido más amplio, llenas de respeto, educación, bondad, empatía y actitud positiva, con espíritu de superación ligado al esfuerzo, habremos dado un paso de gigante en la vida de nuestros niños.
Como diría Albert Einstein, "si buscas resultados distintos, no hagas siempre lo mismo".
Otra educación es posible, .... ¡es necesaria!



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